LA FÓRMULA – Compuesta y grabada en confinamiento

La ciencia de escribir canciones nunca es exacta. Sigo preguntándome porque a veces nacen de parto natural casi sin ningún esfuerzo y en otras ocasiones puede llevar días e incluso semanas de incertidumbre hasta que al final emerge desde las entrañas hasta el mundo real.

En mi caso soy capaz de reconocer ese preciso instante en que me digo para mis adentros “HAY CANCIÓN”. Es un momento que nunca es igual; a veces viene dado por una palabra, una frase, una melodía, una rueda de acordes… no se muy bien como explicar-lo; pero si se que de pronto hay algo que me dice que queda poco. Que el camino es el correcto.

En el caso de “Eunoia – La fórmula” no deja de ser curioso que el tema surgiese de una manera tan natural después de no haber sido capaz de escribir nada en todo el confinamiento.

Recuerdo estar jugando con la guitarra española un sábado por la mañana, dándole vueltas a una rueda de acordes que me parecía interesante y recibir la llamada de mi gran amigo Phil. Empezamos a hablar de mil y una historias y de pronto le dije “Estoy escribiendo un tema que creo te va a gustar, al mediodía te lo mando”. Eran las 10 de la mañana y no tenía ABSOLUTAMENTE NADA escrito, pero tenia la extraña sensación de que algo bueno se estaba cociendo.

Me surgió la idea de hablar sobre esas personas “felices” por naturaleza. Gente que cultiva mente y cuerpo y que siempre tienen una actitud positiva ante la vida. Descubrí el concepto de EUNOIA, que proveniente del griego significa “pensamiento bello, mente sana”. Me puse a ello y las palabras, acordes y melodías brotaron con fuerza y suma facilidad. A la 13:00h mi amigo tenía un email, con el tema grabado a guitarra y voz.

Luego quedaba ver cómo le iba a dar forma. Tenía claro que quería un sonido muy orgánico para el tema (con instrumentos “reales”). Entonces pensé en el montón de amigos tremendamente talentosos con los que había tenido la oportunidad de cruzarme y me gustó la idea de mandarles el tema y sin ninguna directriz dejar que ellos pusieran su “salsa” a mi plato. Los primeros fueron mis amigos londinenses: el gran Kamil Bartnik, uno de mis mejores amigos y probablemente el batería más sólido con el que he tocado; Fez Sanchez y Dan Lloyd con unas guitarras eléctricas bien “tasty” y Quantz Ramdin un increíble teclista y productor. Charlie Cuevas se encargó de grabar un bajo bien sabrosón, Oscar “Topata” unos bongos y unas congas de lujo y la guinda del pastel: Carlos “Avatar” Manzanares escribiendo un súper arreglo de vientos así como grabando trompeta, trombón y saxo. Añadiendo a todo esto la mezcla y el master del tema. El tema estaba al fin VIVO.

Sólo quedaba dar forma a un video en confinamiento (sin demasiadas posibilidades de moverse y grabar en exterior). Quise dar protagonismo al talento de cada uno de los músicos que participaron, así que les pedí que se grabarán. Sólo faltaba yo, haciendo el “tonto” dentro de un jacuzzi e voilá, teníamos la fórmula.